Métodos de extracción de los aceites vegetales

Extracción de aceites vegetales

¿Cuál es el origen del aceite vegetal? Los aceites vegetales son líquidos obtenidos al exprimir semillas y frutos oleaginosos. De hecho, la forma de extracción de los aceites vegetales puede variar según el tipo de materia prima, ya que el aceite vegetal de los frutos oleaginosos se obtiene de una manera y y el aceite vegetal fruto de las semillas oleaginosas se extrae con otro sistema.

No obstante, ambos métodos de extracción de los aceites vegetales se basan en el prensado, a diferencia de muchos aceites esenciales que se extraen por destilación al vapor de plantas medicinales. Si quisiéramos extraer las propiedades de las plantas medicinales con aceite vegetal, entonces necesitaríamos un proceso de maceración, ya sea con calor inducido o natural con una exposición al sol.

La extracción de los aceites vegetales

Para saber cómo podemos extraer los aceites vegetales por prensado, primero debemos saber el tipo de ingrediente básico que vamos a usar. Por un lado se encuentran los frutos oleaginosos, como la oliva y el maíz, y por otro lado,  las semillas oleaginosas como el sesamo, la almendra, el argán o el cacahuete.  Los extractos de los aceites vegetales se pueden conseguir de dos formas.


Extracción por prensado de aceites vegetales de frutos

Estos, además de contener aceite y grasa, los frutos oleaginosos también están compuestos por agua y otras sustancias como proteinas y minerales. Por eso, hay que separar el aceite vegetal del resto de su composición. Para ello, se pelan los frutos oleaginosos, se deshuesan, se laminan y se trituran. El resultado es una masa que deberemos prensar, en caliente o en frío, para extraer el orujo, donde se encuentran los aceites vegetales.

Extracción por prensado de aceites vegetales de semillas

En el caso de las semillas oleaginosas, primero hay que descascarillarlas para separar la cáscara de la semilla, y después se limpian, se laminan o se trituran y finalmente se cuecen a 90 o 100 ºC. Posteriormente, hay que exprimirlas para separar el aceite vegetal del orujo obtenido tras la cocción. Este proceso puede llevar posteriormente un proceso de refinado, ya que muchos aceites vegetales de semillas no pueden consumirse puros tras ser prensados. No obstante, dado que ese refinamiento supone alterar la composición natural y pone en riesgo las propiedades de los aceites vegetales, es preferible usar aceites vegetales obtenidos de la primera presión en frío, que si son refinados sea mediante un proceso físico para eliminar impurezas que alteren su olor o dificulten su conservación y apostar por productos ecológicos como aceites vegetales orgánicos.